España, pero podría ser cualquier otro país del mundo; siglo XXI, mercado globalizado. Las empresas compiten ferozmente por diferenciarse, gastando ingentes cantidades de dinero en encontrar el secreto para sobresalir de entre una espectacular competencia. Muchos llegan a pensar que está todo inventado, pero cada mes, cada semana, cada día, una y muchas empresas consiguen diferenciarse del resto. ¿Qué está pasando?
La cabeza de un director de Marketing o de un responsable Comercial de cualquier empresa siempre tiene rondando la pregunta de ¿cómo puedo dar valor a mis productos dentro de un mercado tan competitivo.
Hoy día, sin ningún género de dudas, está en el e-márketing, el hermano menor del marketing, que ya se ha hecho grande y no sólo ha empezado a cobrar protagonismo en las estrategias de las empresas, sino que ha desbancado en muchos campos de actuación a su predecesor.
El paso de las décadas ha convertido a la página web de un elemento de distinción en un instrumento prácticamente obligatorio para las empresas. No es novedad: ya ocurrió antes con los departamentos de Marketing o Comunicación, con las redes comerciales y, en general, con cualquier instrumento que haya ayudado al crecimiento del tejido empresarial y al beneficio económico y la creación de valor y riqueza.
Sin embargo, tras la explosión del universo web, se han hecho necesarias nuevas estrategias comunicativas y de marketing, a la caza y captura del cliente y de una diferenciación con la que atraparlo.
El e-márketing es una de ellas, que engloba diferentes instrumentos para dar valor a las compañías y también a los productos que éstas ponen en el mercado.
Hace años, la pregunta de quienes rodeaban el mundo de la publicidad era ¿por qué una marca tan conocida como Coca-Cola sigue gastando ingentes cantidades en su promoción, cuando todo el mundo ya la conoce y la aprecia? La respuesta era evidente, pero hoy es una cuestión similar a lo que ocurre con el e-márketing.
Si tenemos en cuenta que un altísimo porcentaje de la población mundial pasa muchas más horas delante del ordenador y navegando por Internet que, por ejemplo, escuchando la radio, viendo la televisión y por supuesto que leyendo la prensa, es obvio que las empresas, desde las grandes a las pequeñas, deben adaptar sus canales de venta y difusión a esa realidad.
Y entonces, ¿por qué productos absolutamente conocidos, implantados y valorados, son pioneros en promocionarse a través del e-márketing? Obvio: por la misma razón que Coca-Cola es consciente de la necesidad de seguir reforzando su marca y su imagen de liderazgo.
El Real Madrid, otra marca mundialmente consolidada, ha incrementado notablemente sus visitas a la página web tanto en los últimos años como en los últimos meses, como puede observarse en los dos gráficos adjuntos. ¿Casualidad? En absoluto; resultado de una importante inversión en su posicionamiento y en su reputación web. ¿Por qué? Obvio: su público objetivo está, hoy, más que en ningún otro sitio en la red.
Ahora, las empresas, grandes, medianas y pequeñas, pueden escoger entre gastar millonarios presupuestos en una promoción convencional e indirecta, en la que buscan a sus clientes entre una masa crítica enorme, o bien dirigir directamente sus esfuerzos hacia su público objetivo, con una promoción cuantificable en cuanto a sus efectos, directa al objetivo y mucho más barata, como es la que se lleva a cabo a través del e-márketing.La última pregunta del artículo: Y ahora, ¿qué va a pasar? La respuesta es tan evidente como el resto de las de este texto.
La cabeza de un director de Marketing o de un responsable Comercial de cualquier empresa siempre tiene rondando la pregunta de ¿cómo puedo dar valor a mis productos dentro de un mercado tan competitivo.
Hoy día, sin ningún género de dudas, está en el e-márketing, el hermano menor del marketing, que ya se ha hecho grande y no sólo ha empezado a cobrar protagonismo en las estrategias de las empresas, sino que ha desbancado en muchos campos de actuación a su predecesor.
El paso de las décadas ha convertido a la página web de un elemento de distinción en un instrumento prácticamente obligatorio para las empresas. No es novedad: ya ocurrió antes con los departamentos de Marketing o Comunicación, con las redes comerciales y, en general, con cualquier instrumento que haya ayudado al crecimiento del tejido empresarial y al beneficio económico y la creación de valor y riqueza.
Sin embargo, tras la explosión del universo web, se han hecho necesarias nuevas estrategias comunicativas y de marketing, a la caza y captura del cliente y de una diferenciación con la que atraparlo.
El e-márketing es una de ellas, que engloba diferentes instrumentos para dar valor a las compañías y también a los productos que éstas ponen en el mercado.
Hace años, la pregunta de quienes rodeaban el mundo de la publicidad era ¿por qué una marca tan conocida como Coca-Cola sigue gastando ingentes cantidades en su promoción, cuando todo el mundo ya la conoce y la aprecia? La respuesta era evidente, pero hoy es una cuestión similar a lo que ocurre con el e-márketing.
Si tenemos en cuenta que un altísimo porcentaje de la población mundial pasa muchas más horas delante del ordenador y navegando por Internet que, por ejemplo, escuchando la radio, viendo la televisión y por supuesto que leyendo la prensa, es obvio que las empresas, desde las grandes a las pequeñas, deben adaptar sus canales de venta y difusión a esa realidad.
Y entonces, ¿por qué productos absolutamente conocidos, implantados y valorados, son pioneros en promocionarse a través del e-márketing? Obvio: por la misma razón que Coca-Cola es consciente de la necesidad de seguir reforzando su marca y su imagen de liderazgo.
El Real Madrid, otra marca mundialmente consolidada, ha incrementado notablemente sus visitas a la página web tanto en los últimos años como en los últimos meses, como puede observarse en los dos gráficos adjuntos. ¿Casualidad? En absoluto; resultado de una importante inversión en su posicionamiento y en su reputación web. ¿Por qué? Obvio: su público objetivo está, hoy, más que en ningún otro sitio en la red.
Ahora, las empresas, grandes, medianas y pequeñas, pueden escoger entre gastar millonarios presupuestos en una promoción convencional e indirecta, en la que buscan a sus clientes entre una masa crítica enorme, o bien dirigir directamente sus esfuerzos hacia su público objetivo, con una promoción cuantificable en cuanto a sus efectos, directa al objetivo y mucho más barata, como es la que se lleva a cabo a través del e-márketing.La última pregunta del artículo: Y ahora, ¿qué va a pasar? La respuesta es tan evidente como el resto de las de este texto.
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