viernes, 14 de enero de 2011

Almería: Varas, fuentes y la gerencia de urbanismo

Acabo de leer en la prensa el artículo que refleja un comunicado enviado ayer por la Asociación de Hosteleros de Almería, en el que se anuncia que los pubs van a empezar a denunciarse unos a otros porque, aunque ninguno tiene licencia para hacer espectáculos públicos, unos los están pudiendo hacer (a espaldas de la ley) y otros no pueden porque reciben denuncias vecinales y la policía los multa.
Y leo también una puntualización de 'fuentes de la Gerencia de Urbanismo' que viene a decir que ellos están cumpliendo la ley y que no hay doble vara de medir. Desconozco qué fuentes serán ésas, pero de un tiempo a esta parte estoy empezando a conocer cómo funciona la tal Gerencia de Urbanismo que, más que una fuente, es un charco de aguas estancadas, donde el líquido elemento no fluye, provocando un olorcillo bastante desagradable.
Dicen esas fuentes estancadas, que no existe doble vara de medir. En estos casos lo mejor es tirar de diccionario o de refranero popular español. Aquello de la doble vara, explico para las fuentecillas, es tratar de forma diferente a dos entes que tienen los mismos derechos. Habrá que explicarle a las líquidas autoridades municipales de Urbanismo que si un porcentaje elevado de los locales de la ciudad, careciendo de licencia para tal actividad, están desarrollando una actividad de espectáculos públicos, con la anuencia (mirando para otro lado) del ente encargado de velar por el cumplimiento de la ley en ese ámbito (Gerencia de Urbanismo), mientras otros, también sin licencia, son denunciados e imposibilitados para la misma actividad, eso es justo lo que significa la expresión 'tener dos varas de medir'.
Como comprenderá el lector, el desconocimiento por parte de las fuentecicas municipales del refranero español es una anécdota. Lo grave es que, ante la denuncia de Ashal de que están actuando con un comportamiento discriminatorio hacia empresas con los mismos derechos, ellos se hacen los suecos y dicen que cumplen la ley; lo segundo más grave es que llevan muchos meses sancionando y prohibiendo acciones a determinados locales de ocio, mientras a otros, con la misma licencia, se les permiten a pesar de que se hacen con ostentación pública (anuncios en prensa, carteles en las calles, etc); y lo gravísimo es la cuestión de fondo: ¿por qué demonios no otorgan licencias de sala de fiestas o cambian la puñetera ley, como se les viene pidiendo desde hace años, para que los locales que reúnan las condiciones necesarias puedan hacer espectáculos públicos, pequeños conciertos y actuaciones de humor, dentro de la ley y fomentando la cultura en esta ciudad? Siempre que se trate de locales convenientemente insonorizados, ¿a quién molestaría esta actividad? ¿Qué perjuicio pueden ver en ella los señores del estanque?
Yo se lo diré. Ocurre que a los señores de la fuentecilla estancada les importa un pepino que en Almería haya cultura popular, que el ciudadano y el turista pueda tener recursos para divertirse de forma barata en época de crisis, que los negocios hayan bajado un 60% sus ventas y que el centro de la ciudad esté plagado de locales con el cartel de 'se vende' o 'se alquila', donde antes había florecientes comercios.
Pues nada, señores fontescos, sigan mirando para otro lado, sigan en su torre de Babel, mientras la economía se hunde y mientras a los ciudadanos de Almería se les cierra la posibilidad de disfrutar de culturilla de base a bajo precio (gratis, más bien), porque al parecer, a partir de ahora, los locales que están siendo denunciados van a denunciar al resto y ya nadie podrá hacer espectáculos en esta bendita ciudad.
Ah, y por cierto: vayamos redoblando los efectivos policiales de jueves a sábado, para ir cerrando uno por uno todos los espectáculos que haya programados. Señores de la fuente, señores de la Gerencia, qué bien se lo van ustedes a pasar.

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