Lo dice Rosana, esa profunda y desgarrada poetisa del día a día, en una de sus obras de arte: “Sólo pueden contigo, si disparan por fuera y te matan por dentro”. El otro día, un amigo me contaba una historia realmente petrificante, sobre cómo la crisis, la falta de recursos y los problemas económicos de todo tipo están carcomiendo lo poco que nos quedaba de un devaluado y putrefacto sistema de valores.La suya era una anécdota con cierta gracia, aunque con un trasfondo trágico, de cómo las relaciones interpersonales, incluyendo las empresariales, están barnizándose de un estilo ‘selva virgen’ en el que vale todo, es válida cualquier práctica con tal de conseguir sacar la cabeza del agua.
Hace ya algunas primaveras que uno de los tipos que más me ha enseñado de la vida me dio una lección: “tienes que aprender a ignorar los comentarios de los demás; si no te volverás loco”. Cada día recuerdo aquellas palabras, de un estandarte que ya no está entre nosotros.
No creo que haya nadie al que de verdad le importe un pimiento todo lo que se diga de él. Ni el mismísimo Mouriño; aunque es cierto que opinar de todos, criticar despiadadamente al vecino, ensuciar la imagen del otro para intentar sacar mayor brillo a la propia y, en definitiva, disparar primero y preguntar después al cadáver, se han convertido en deporte nacional.
Son malos tiempos para el amor propio, porque el ajeno se ha convertido en rara avis. Hay que ser muy fuerte para no rendirse a la presión y por ello no es malo buscar en la sensibilidad de quienes la tienen, la respuesta a tanta batalla. En el mismo ‘cuadro’, Rosana añade aquello de que “sólo pueden contigo, si te acabas rindiendo”.
Nadie dijo que sería fácil, pero para quienes siguen creyendo en el trabajo, en la constancia, en el día a día, el espíritu incansable y el aliento, cada día nos ofrece millones de razones para disfrutar y para vivirlo intensamente, para dejar rastro en este mundo en el que, en un par de décadas todos calvos; para colocar nuestra impronta y para sacarle una sonrisa al de enfrente, que se refleje en el espejo de nuestra cara, que es el alma.
“Ladran, luego cabalgamos”, escribió con pluma de ave otro poeta de la prosa. Siglos después, nuestra poetisa de hoy lo ha traducido al lenguaje actual. Que disparen por fuera, que ladren y enloden el paso; sigamos caminando, cabalguemos con paso firme, mostremos nuestra exultante salud por dentro, libres de los disparos externos y con la intacta fe en que nuestra senda nos llevará al final.
Olvidaba que en la música está la verdad. Y la vida.
http://www.youtube.com/watch?v=FNGGhuKd7eo. La canción a la que me refiero en el artículo de hoy. Creo que merece la pena: letra, música y sensaciones.
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