viernes, 9 de septiembre de 2011

Centro de Almería: ¿abierto o cerrado?

A quien espere que hoy vaya a descubrir la pólvora, que vaya a tratar un tema novedoso y deslumbrante o a abrir un melón hasta ahora inédito, le aconsejo un buen libro, la última de Almodóvar o un paseo por la playa, que aún estamos a tiempo. Aquí no rascará mucha bola.
La luz del texto que está usted leyendo la encendió el otro día un comentario acerca de uno de los temas más manidos y manoseados del ‘almeriensismo’ patrio, de lo más añejo de nuestra ciudad: aquello de que ‘los domingos y los sábados por la tarde el centro está muerto’.
Sí señores, es una realidad. Los domingos e incluso los sábados por la tarde, el centro de Almería da miedo. Uno se da un paseo por el Paseo, en un claro afán de redundar la redundancia, y se siente como aquel John Wayne cuando llegaba al poblado y tan sólo veía moverse a los matojos secos al son del viento, mientras todo bicho viviente le observaba desde los cristales ‘ahumados’ por el polvo.
A uno se le ocurre adentrarse por las calles tan brillantemente peatonalizadas y tan flamantemente comerciales de ahora, tras las obras, y se puede morir de hambre si va buscando una tapa, de sed si persigue un refresco o de frío si lo que ansía es una prenda de ropa.
Anda uno por Reyes Católicos y se siente como Cristóbal Colón ante el Atlántico en su primer viaje; camina por Méndez Núñez como el militar lo hubiera hecho en alguna expedición por el desierto; cruza hasta San Francisco de Asís y es capaz de entrar en un proceso de profunda meditación; y si llega hasta San Pedro, bien pudiera creer que está ante las puertas de cielo.
Y la pregunta es, como diría el inefable Mouriño, ¿por qué? Como suele ser habitual, entre todos la mataron y ella sola se murió. Hay quien dice que los almerienses somos mucho de irnos fuera los domingos; otros, que la administración no fomenta la actividad; y muchos que no hay quien entienda a los comerciantes que no abren sus tiendas.
Pues bien, da toda la impresión de que estamos ante una magnífica de ésas pescadillas que devoran su propia cola. Porque parece complicado que el ciudadano acuda un domingo por la tarde al centro de una ciudad en la que todo está cerrado; tampoco resulta fácil que los comerciantes asuman el gasto de abrir en domingo cuando la expectativa es no recibir ‘ni a Perry’; y tampoco se intuye que exista un clamor popular para que la administración organice nada dirigido a gente que no muestra interés por acudir en el ‘séptimo día’.
Y así llevamos años, décadas. Acaso porque nadie parece lo suficientemente interesado por abordar un debate que, con total seguridad, acabaría con el problema. Un debate que responde a la pregunta de ¿queremos los almerienses una ciudad abierta o cerrada, mirando a la calle o cerrada sobre el calor del hogar? ¿Mediterráneos o Pirenaicos?, podría ser la cuestión.
Si realmente existiese un interés común porque el centro de la ciudad sea un hervidero los fines de semana, como lo es en la mayoría de las ciudades españolas, no estaría mal que los comercios disfrutaran de unas condiciones mucho más ventajosas para plantearse, no ya hacer cosas, sino tan siquiera abrir las puertas. Este verano, en pleno Oslo, pude ver calles llenas de terrazas, mesas, sillas y mobiliario privado de los comercios sin ningún problema. En una ciudad que, en invierno, anochece a las tres de la tarde. ¿Comparamos?

3 comentarios:

  1. Curioso comentario el de Oslo cuando el horario comercial termina sobre ls 5 de la tarde.

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  2. Vamos a ver, ultimamente se habla mucho de la conciliacion familiar y laboral, claro esto debe de referirse a funcionarios y otros trabajadores que no trabajan por las tardes y mucho menos los fines de semana. Por que resulta evidente que el trabajador del comerio le importa un bledo a las administraciones, y lo que es mas frustrante a los SINDICATOS. Si una persona que trabaja en comercio, lo hace de lunes a sabados, sin ver a su hijos y conjuge, si ademas le exigimos hacerlo sabados tarde y domingos, a cambio de librar medio lunes......que les pareceria a ustedes que se les exigiera a TODOS LOS TRABAJADORES? a no eso no! verdad?. Por favor un poco de consideracion por esas personas que estan tras un mostrador y que ademas han de aguantar que acudamos casi a la hora del cierre y les hagamos estar mas tiempo en el trabajo y menos con la familia.

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  3. En mi caso, tengo un hijo y la verdad que no me gustaria tener que dejar de verlo los fines de semana. Ya lo veo poco durante la semana...hay veces que no llego a tiempo de recogerlo del colegio porque entra el oportuno/a de última hora y me lo encuentro en el patio del colegio solo esperandome, no hay derecho. POR FAVOR RESPETEN LOS HORARIOS COMERCIALES.
    Un saludo.

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