Además de otras muchas cosas, en Almería, ésta es la semana de Expo Agro. Me da la impresión de que, tras 26 años, ésta se ha convertido en una de las ediciones más importantes de la feria de la agricultura almeriense. Y lo es porque, probablemente, el campo, la agricultura y Almería necesitan hacer algo a la vez, juntos, unidos.Los almerienses, entre otras cosas, nos distinguimos por tener una cierta tendencia a despreciar lo nuestro, a no sentirnos orgullosos de lo que tenemos, de lo que hacemos bien. Tal vez no sea algo especial sino más bien característico del ser humano; o tal vez no. Quizás sea una consecuencia de nuestra ubicación geográfica, de nuestro carácter, de nuestra historia. A finales del siglo XIX, en los 90 de aquella centuria, España entera estaba comunicada por ferrocarril. España entera, salvo Almería. La lectura de los periódicos de aquella última década del siglo es tétricamente deliciosa, con una provincia volcada, ilusionada y al mismo tiempo desazonada con las idas y venidas del ferrocarril a estas tierras.
Cien años después, la historia se repetía. Las comunicaciones siguen siendo el gran caballo de batalla de este territorio esquinado e históricamente olvidado, postergado por las autoridades, las instituciones, los mercados y los medios de comunicación. A Almería se le ha elevado a su máxima potencia el ‘esquinismo’ del que, geográficamente, hace gala sin más remedio.
Sin embargo, desde hace décadas, Almería hace algo bien. Qué demonios, muy bien. En algo, los almerienses somos los mejores de Europa, probablemente del mundo. Nuestra agricultura bajo plástico se ha convertido en un ejemplo para el planeta agrícola y nuestro mar de invernaderos es la superficie cultivada bajo plástico más extensa del viejo continente.
Y lo es a pesar de que, como buenos almerienses, no solemos hacer muchas cosas juntos, no gustamos de colaborar, de unir fuerzas, de remar en la misma dirección. Los almerienses, acaso por esa inercia histórica de sentirnos solos y olvidados, nos sentimos llevados por una irrefrenable tendencia a hacerlo todo a nuestra bola, obviando a quienes coinciden con nosotros en intereses.
Y uno de esos intereses es el de consolidar la ‘marca Almería’, eso que de un tiempo a esta parte escuchamos llamar el ‘Modelo Almería’ de agricultura.
No es fácil encontrar instrumentos que ayuden a significar la agricultura almeriense, los sensacionales productos de nuestra huerta invernada como algo conjunto, como una unidad de negocio ante Europa y el mundo. Y Expo Agro es uno de esos escasos elementos de unificación, de condensación de nuestro Modelo y de nuestro sector.
Expo Agro ha estado herida de muerte. Quizás lo siga estando. Sin embargo, este año va a haber Expo Agro. Y la va a haber gracias al tesón de un grupo de ‘chalados’, benditos ‘chalados’, que robándole horas a sus empresas, a sus negocios y a sus familias, sin interés personal alguno, se han vuelto a enfrascar en la obligación de mantenerla viva, por el bien de nuestra agricultura, que es el bien de nuestra provincia. Un grupo de luchadores entre los que, según he visto, no habido jefes sino indios, en los que como decía el viernes Juan Colomina en la presentación (todo un descubrimiento mediático’ este tipo, gracias precisamente a la Expo), lo que hay son ‘picapedreros’, currantes del día a día que se han vaciado para conseguir esta Expo Agro.
Probablemente, a la Expo le haya llegado el momento de que quienes no crean, metan el dedo en los costados; de que quienes no puedan, quieran; de que quienes hayan tirado la toalla, la recojan. Es momento de creer y empujar a la Expo Agro, de convertirla en un punto de encuentro y no de desencuentros, de hacerla embajadora de lo que aquí hacen miles de expertos en el cultivo, los agricultores; de juntar bajo un techo a todo el que se sienta parte del sector, de ese sector con forma de locomotora que mueve Almería desde hace 30 años. Es momento, en definitiva, de visitarla y vivirla sin preguntar, de no preguntar qué puede hacer Expo Agro por ti sino qué puedes hacer tú por Expo Agro y, con ella, por tu provincia, por Almería.