domingo, 15 de abril de 2012

Pulverizando mitos sobre la discapacidad

(PUBLICADO HOY DOMINGO, EN DIARIO IDEAL ALMERÍA: http://www.ideal.es/almeria/v/20120415/almeria/pulverizando-mitos-sobre-discapacidad-20120415.html).

A Carlos Tejada Rovira ya lo conoce usted, aunque si me lo permite, yo se lo voy a presentar un poco más. Quién más, quien menos, habrá oído hablar de sus ‘andanzas’ (‘nadanzas’, más bien) traducidas en títulos de lo más variopinto en la piscina. Carlos ha sido varias veces campeón de España. De hecho, en el último Estatal FEDDI, el de este año, se llevó tres medallas y subió a su palmarés otros dos récords de España.
Carlos es, además de una estrella de la natación ‘adaptada’ y un deportista con un espectacular futuro, al que los almerienses esperamos ver este verano en los Paralímpicos de Londres, un chico con discapacidad. A sus 23 años, su tesón y el de su familia han convertido su discapacidad intelectual, de en torno a un 60%, en el reto alrededor del que giran sus vidas. Unas vidas felices y satisfechas en el día a día.
A Carlos tengo el placer de conocerlo personalmente desde hace años, aunque jamás pensé que me tiraría a la piscina con él. La idea de este ‘reto’ ha sido de los ‘amigos’ (con amigos como ésos…) de Verdiblanca, asociación de personas con discapacidad que hacen de su trabajo no sólo un gusto, sino una labor social y de integración imprescindible.
A Antonio Sánchez de Amo y a Elena Sevillano pertenecen las mentes calenturientas que dieron a luz la idea de que un tipo de ésos a los que la sociedad identifica como ‘normal’, o sea yo, se lanzara a competir en la piscina con otro a los que hemos dado en calificar como ‘con discapacidad’, o sea Carlos.
La discapacidad es algo que todos sabemos que está ahí y sobre la que cualquiera que tenga la cabeza más o menos sobre los hombros es consciente de la necesidad de colaboración que requiere por parte de todos. Sin embargo, andamos todos muy ocupados en nuestras miserias del día a día, en nuestros problemas de la ‘señorita Pepis’, en nuestras urgencias de cuarto de hora, como para dedicarle siquiera un segundo.
Los seres humanos nos hemos acostumbrado a poner lo urgente siempre por delante de lo importante y podemos pasar meses, años o vidas enteras sin acaso mover un solo dedo por otro ser humano que no seamos nosotros mismos. Es nuestra historia. La mía al menos. ¿Y la suya?

El reto
Así pues, mi reto era calzarme el bañador y el gorro de baño, enseñarle al amigo Pepe Mullor (fotógrafo) las lorzas tan recientemente regadas con todo el material gastronómico de la Semana Santa y ubicarme en la calle de al lado, junto a Carlos Tejada, a ver cuánto tiempo aguantaba viéndole las plantas de los pies.
El escenario del crimen fue la piscina del Club Natación Almería, donde Carlos entrena más de dos horas al día de lunes a viernes y otras dos y media los sábados, a las órdenes de Carlos Palacios, su técnico de agua.
Su entrenamiento semanal se completa con tres sesiones semanales a las órdenes de ese crack almeriense de la preparación física que es Antonio ‘Tato’ Casimiro Andújar, además del trabajo junto al psicólogo deportivo Alfonso Ibáñez.
Así es como Carlos se ha plantado en la recta final del camino a los Paralímpicos de Londres, para lo cual se le han fijado unas marcas mínimas de 2,08 en los 200 libres y 1,8 en 100 espalda. Este verano, espero estar pegado a la tele para ver en acción al único deportista olímpico contra el que he competido en mi vida.
Comprenderá usted que, entre su currículo, su régimen de entrenamiento y la imagen que vi reflejada ante un espejo al salir del vestuario, el agua me pareciera especialmente fría a la hora de lanzarme a la piscina e 25 metros.
El reto consistía en dos series: una de 100 libres y otra de 50 espalda. Era para lo que daba la máquina. La mía, obviamente, no la de Carlos. El resultado es mejor dejarlo para otro capítulo. Tan sólo recuerdo que cuando yo completé mis primeros 25 metros, el tipo de al lado ya había tocado la otra pared, la de los 50.

Discapacidad
Ignoro si habrá alguien a quien le sorprenda el hecho de que la etiqueta de la discapacidad caiga al suelo a una velocidad de vértigo en el preciso instante en el que colocamos a sus portadores en una acción o actividad que no es la específica de dicha discapacidad.
Discapacidades tuvieron, como es sabido, algunos de los genios más sobresalientes en la historia de la humanidad. Discapacidad tienen todos aquellos que participan en los Juegos Paralímpicos cada cuatro años y que, todos, están en objetiva disposición de darnos a cualquiera una tunda de dimensiones parecidas a la que yo recibí el miércoles pasado. Y discapacidad tienen también otros muchos seres humanos, no tan conocidos como Carlos, absolutamente anónimos, que también a diario ofrecen lecciones acaso no tan noticiosas como ésta a la que nos referimos, pero tanto o más digna de admiración. Y lo grave es que ni los conocemos ni parecen interesarnos.

¿Quién es el normal?
Tras el reto, Carlos empezó su entrenamiento diario (es triste que el paseíllo conmigo no sirviese ni siquiera de entreno) y yo tuve la ocasión de charlar un rato con su padre y su entrenador. Alfonso Palacios lo define como “un tipo siempre de buen humor, que siempre sonríe, da mucho cariño y también necesita mucho. En la piscina es uno más, pero la experiencia con él enriquece mucho”.
Con su padre, José Carlos, hace falta pasar poco rato para tener claro que es un tipo absolutamente feliz. Su hija Estefanía, tres años mayor que Carlos, no tiene ninguna discapacidad. “Volvería a tener a Carlos si viviera otras cinco vidas. Su madre y yo estamos igual de satisfechos de la experiencia con ambos. El de Carlos es un cariño diferente, muy especial”, asegura.
Carlos sigue siendo un tipo normal, a pesar de que su día transcurre entre entrenamientos incluso a veces dobles, su trabajo en prácticas en el Patronato Municipal de Deportes del Ayuntamiento y sus estudios que le llevarán a conseguir la ESO este año. Ahí es donde reside la diferencia entre él y nosotros: aunque en septiembre se colgara un oro en los Paralímpicos, él seguiría siendo un tipo normal. ¿Y nosotros, somos normales?

LA PELÍCULA DE LA CARRERA
La idea
La idea de este reto por la igualdad de oportunidades nace en la cabeza de los ‘cracks’ de Verdiblanca, Antonio Sánchez de Amo y Elena Sevillano. Al principio me pareció una locura.
Prolegómenos
Carlos era el anfitrión. Él me llevó al vestuario y luego a la piscina. Una vez dentro, su temple y su experiencia sirvieron para asentarme. Sinceramente: había nervios.
La experiencia
Todo el mundo sabía lo que pasaría. Carlos es un profesional de la natación, una ‘mala bestia’ en la piscina, como él dice, un delfín. Yo, en fin, tenía fundada confianza en que saldría a flote.
El ganador
Todos ganamos
El resultado de la carrera estaba claro, como claro teníamos que, al final, todos ganábamos. Personalmente, hacía tiempo que no tenía la oportunidad de vivir una experiencia tan intensa y tan pura. En un ratillo, en los 20 minutos que fui capaz de estar nadando, Carlos me enseñó mucho. Espero que a usted también.

CURRÍCULO Y RETOS.
1. Un referente FEDDI
Carlos ha sido varias veces campeón de España en la modalidad FEDDI, de discapacidad.
2. Un símbolo en Almería
Carlos es ya un deportista de referencia en Almería y Andalucía en términos generales.
3. Campeón de España 2012
Este mismo año, ha sido tres veces campeón de España y ha logrado dos récords de España.
4. Y ahora, Londres
El próximo gran reto son los Paralímpicos de Londres, donde espera estar este verano.