Tabernas Vegas
Estamos en crisis. Y como estamos en
crisis, cada día más, cualquier cosa que suponga un mínimo atisbo para crear
valor, riqueza y empleo me parece bien. Bueno venga; diremos casi cualquier
cosa, que hay gente muy mala.
En éstas he escuchado algún que otro
debate sobre el proyecto de ‘Euro-Vegas’ en España, más concretamente en Madrid
o Barcelona. Y en esos sesudos y profundos debates, he escuchado razonamientos
tan bien estructurados y lógicos como que el proyecto en cuestión va a fomentar
la prostitución, el alcoholismo, la adicción al juego y que además el fulano
que no sé por qué demonios se le ha metido en la cabeza poner tal negocio en
España nos va a pedir que cambiemos la ley laboral y que los niños de cuatro
años puedan entrar en los casinos.
Estas cosas las suelen decir, será
casualidad, tipos que viven del erario público, de los sindicatos, de las
universidades o de nuestro desmesurado organigrama funcionarial; vamos, gente
que ha tenido la suerte de que sus puestos de trabajo no dependen de la crisis,
de los mercados o de ningún intangible que vaya y venga.
Poco les importa, a estos benefactores
del bien común, el que el proyecto vaya a generar decenas o centenas de miles
de puestos de trabajo, entre directos e indirectos; no parece importarles que
alrededor de esa ciudad del juego se vayan a generar cientos de empresas, que
el municipio agraciado vaya a multiplicar por muchos enteros su PIB medio y que
la industria turística española vaya a cambiar de manera importante gracias a la
inversión de este reyezuelo del juego.
Les voy a dar una idea, a todos éstos a
los que les parece un sacrilegio colocar este gran centro del ocio en Madrid y
en Barcelona. No sé qué pensará usted, pero en Almería tenemos terreno de
sobra, qué se yo, en Níjar, en La Mojonera, en Los Gallardos o en Tabernas,
para convertirnos en Las Vegas europea. Y si ello fomenta la prostitución, el
alcoholismo o la adicción al juego, situaciones que seguramente serían nuevas
en nuestro entorno, luego ya vemos qué hacemos.
